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Coronavirus; cómo gestionar tu despensa y cuidar tu alimentación

Coronavirus, cómo gestionar tu despensa y cuidar tu alimentación

17 de marzo de 2020

Ante una situación de gran excepcionalidad como la que estamos viviendo, las autoridades sanitarias nos piden calma y responsabilidad. A su vez, las empresas del sector alimentario, fabricantes y distribuidores, garantizan el suministro de productos, por lo que no debemos sucumbir al temor de un desabastecimiento de alimentos y productos de primera necesidad. Desde Congalsa queremos colaborar con este mensaje de calma y aconsejaros sobre cómo gestionar vuestra despensa para hacer frente al aislamiento de una manera eficiente y evitar frecuentar los supermercados sin detrimento de las necesidades nutricionales de vuestra familia. 

Son muchos los factores que van a poner en jaque nuestras rutinas alimentarias; el teletrabajo, la suspensión de las actividades educativas y comedores escolares, la disminución de la actividad física, y por supuesto nuestros hábitos de compra, preparación y conservación de los alimentos. Es el momento de adaptar nuestras costumbres en caso de tener que pasar una cuarentena y extremar las precauciones de los grupos de riesgo. 

Ante la menor facilidad para comprar alimentos, y la necesidad de evitar en lo posible los perecederos, los expertos en nutrición recomiendan diferentes opciones saludables, de fácil preparación, que podemos tener a mano siempre que necesitemos. Hablamos de productos como: verduras y hortalizas en conserva o congeladas, botes de legumbre, preparados de verduras en bolsas listas para calentar en el microondas, pescado en latas de conserva de calidad, pescado congelado, frutos secos y semillas, tarrinas de arroz, pasta integral o quinoa que solo necesitan calentarse…

Pero, por otro lado, es característico asociar los productos que han sufrido algún tipo de procesamiento, aunque sea mínimo como el congelado o el ultracongelado, a productos nutricionalmente peor o a los que se habrán añadido ingredientes o sustancias perjudiciales para la salud. Es importante que aprendamos a distinguir entre los diferentes productos procesados que encontramos en un supermercado, para así conocer cuáles son las elecciones más saludables que además pueden servirnos de gran ayuda en la planificación semanal de la alimentación.

El pescado ultracongelado es una opción idónea para consumir pescado puesto que guarda idéntica composición nutricional con el pescado fresco, puede conservar las características organolépticas intactas, y además es más económico, y fácil de comprar y preparar. Las técnicas de ultracongelación se diferencian de una congelación normal en que en este caso las temperaturas alcanzadas son notablemente menores y además el proceso se desarrolla en un tiempo mucho más corto, de tal forma que afectará todavía menos a la calidad nutricional y sensorial del pescado en cuestión. La ultracongelación constituye la forma de conservación del pescado que menos alteran el valor nutritivo y sus propiedades sensoriales, contribuye a guardar la frescura y a impedir el crecimiento microbiano.

De hecho, el pescado ultracongelado puede incluso conservar un mayor valor nutricional que el fresco debido a su pronta congelación, casi inmediata tras la captura, que permite al pescado mantenerse a una temperatura óptima para preservar todos sus nutrientes intactos hasta el momento de la descongelación y consumo.

Dentro de las ventajas que podemos destacar del pescado ultracongelado, además de mantener sus propiedades nutricionales, encontramos:

  • Su larga vida útil. Puede conservarse incluso meses lo que nos permitirá ir más esporádicamente a la compra y tener siempre un fondo de armario saludable previsto.
  • Ahorramos tiempo en limpiarlo, eviscerarlo… ya que viene listo para su consumo.
  • Económicamente suele ser mucho más asequible.
  • Es seguro: las condiciones de congelación no permiten el desarrollo de microorganismos siempre y cuando no rompamos la cadena del frío del producto.
  • Mantiene sus propiedades organolépticas similares al fresco si lo conservamos y cocinamos adecuadamente, incluso más que el pescado congelado.
  • Podemos encontrar una gran variedad de pescados ultracongelados y de distintas partes del mismo al gusto del consumidor.
  • Garantiza las necesidades mínimas de proteína y micronutrientes

Como recomendación, la descongelación del pescado debería hacerse en el frigorífico hasta que desaparezca todo el hielo, preferiblemente con un escurridor para que el pescado no entre en contacto directo con el agua ya en estado líquido. Es lo más seguro desde el punto de vista microbiológico, y, además, la manera en la que conservará más su sabor, olor, textura… También puede descongelarse al microondas o al baño maría sin entrar en contacto directo con el agua. En este proceso de descongelación tenemos la ventaja de que podemos escoger la cantidad que vamos a emplear y preservar la demás para otra ocasión sin riesgo microbiológico, evitando así desperdicios alimentarios o tener que comprar con más asiduidad. 

Las recomendaciones de médicos y nutricionistas incluyen también el consumo regular de agua y mantener una actividad física mínima que ayude a sobrellevar estas estancias prolongadas en casa.